La capacidad fiscal no solo estaba en mano de la Corona, sino también de los señores, aunque perdieron capacidad recaudatoria y de la Iglesia, con el diezmo. De ahí deriva el déficit de la Hacienda de la Corona, ya que no tenía toda la capacidad recaudatoria, sino que estaba dividido en tres componentes, y que principalmente los ingresos iban dirigidos a sufragar gastos militares. 

El sistema tributario era bastante complejo, con gran cantidad de figuras tributarias, la Corona de Castilla y la de Aragón, el Reino de Navarra, Canarias, etc., tenían sistemas fiscales diferentes y normalmente, no equitativo. La mayor parte de los tributos de la Corona eran indirectos, dirigidos a gravar el sector agrario, todo esto componen un problema incluso para la introducción de nuevos tributos. 

La Única Contribución, tributo en el que no se eximía a la nobleza, pero solo en la Corona de Aragón. Se pretendió aplicar también en Castilla por medio del Catastro de Ensenada, censo el cual tuvo una duración de cinco años para el territorio peninsular. Es el primer intento de establecer un impuesto de carácter directo para todo el territorio y que, además, afecta a la nobleza. 

En la Corona de Aragón, con la única contribución, los cupos fueron atendidos con impuestos directos que gravaban el producto o la renta. En Castilla, predominaban los tributos que recaían sobre el consumo o la circulación de mercancías, los contrastes entre los sistemas fiscales de los distintos territorios peninsulares, tras los decretos de Nueva Planta (conjunto de medidas adoptadas durante e inmediatamente después de la guerra de Sucesión para lograr un mayor grado de centralización política, administrativa y fiscal), no sólo no se redujeron, sino que se incrementaron. Las provincias exentas, Navarra y Canarias, mantuvieron sus propios sistemas e instituciones fiscales. 

La recaudación fiscal no fue capaz de hacer frente a los gastos del Estado, por lo que se debía buscar otras opciones con la que la Hacienda Real pudiese cubrir esos gastos, como podría ser emitir deuda o pedir préstamos, o también, establecer unos tributos de carácter extraordinario. 

La ineficiencia del sistema tributario tiene como consecuencia la llegada a la Secretaría de Hacienda de José Campillo y del marqués de la Ensenada que resultaron decisivos para la cristalización de un autentico proyecto reformador. Dos puntos esenciales: la administración directa de las rentas y el establecimiento, en la corona de Castilla, de una contribución única que sustituyese a los numerosos impuestos que integraban las rentas provinciales. 

Al no aumentar los ingresos de la Hacienda, ésta tuvo que recurrir al crédito en gran escala para financiar los conflictos bélicos y, sobre todo, tuvo enormes dificultades posteriormente para pagar los réditos y las amortizaciones correspondientes, lo que acabaría generando un volumen descomunal de deuda. 

La emisión de Vales Reales, que generaban una renta-interés de un cuatro por cierto, esa característica fue el incentivo para adquirirlos. También se podía utilizar para hacer frente a grandes pagos, como los impuestos, o en el comercio internacional; no para el comercio minorista. 

En la segunda mitad del siglo XVIII las frecuentes guerras navales con Inglaterra interrumpieron los tráficos ultramarinos en varias ocasiones y, por ende, provocaron problemas transitorios de Liquidez a la economía española. 

Se prohibió su convertibilidad, junto con los problemas de la Corona para pagarlos, fueron perdiendo utilidad. Da como consecuencia la formación de una figura financiera esencial, que son los Bancos, que pudieran regular el Valor de los tipos y de los Vales Reales de la deuda por medio de la compra y venta de éstos. Se crea el Banco Central de España a través de la Real cédula de 2 de junio de 1782, denominado, en principio, Banco de San Carlos, que nace para apoyar las finanzas de la Hacienda real. 

Las funciones de la nueva institución, aparte de la de reducir los vales reales a metálico, serían: atender los gastos corrientes de la monarquía en el extranjero, servir suministros al ejército y a la marina, emitir billetes, admitir depósitos, adelantar fondos a la Hacienda y facilitar crédito a corto plazo al sector privado; además, se le adjudicó el monopolio de extracción de plata. 

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